sábado, 14 de enero de 2017

Bienvenido Sir Garbo.

 [...] ...él... puede ser la mariposa que con su aleteo cambie el curso de los acontecimientos. Y si las no son suficientes, lo será su estornudo. [...]


 Juan Pujol tuvo un día una ocurrencia. Podía haber sido hacerse malabarista, o montar una tienda de electrodomésticos, pero no. Decidió que estaría bien acabar con un tal Hitler, un tipo endemoniado que traía en jaque a media Europa. Y a eso se puso: primero se lo contó a su mujer, la lucense Araceli González, quien lejos de tomárselo a broma le animó a urdir un plan con tan noble fin. Poco después se convirtió en una especie de agente doble que desempeñó labores de espionaje y contraespionaje durante la Segunda Guerra Mundial, llegando a ser clave su papel en el desembarco de Normandía, , el episodio que liberó a Europa de la ocupación nazi.
Juan y Araceli, que en apariencia eran dos personas absolutamente normales y corrientes, escondían en realidad a una pareja de farsantes y embaucadores que llegaron a engatusar al III Reich. En los prolegómenos del desembarco, los alemanes creían que Juan Pujol estaba en Gran Bretaña enviándoles puntual información, cuando él en realidad vivía en Lisboa e inventaba informes ficticios, fingiendo viajar por toda Gran Bretaña y aportando informes de gastos según los precios que obtenía de una guía de ferrocarriles. La información que enviaba la obtenía a menudo en la biblioteca de Lisboa. Llegó incluso a recibir grandes cantidades de dinero para mantener a su red de agentes absolutamente ficticia (llegó a simular tener 22 agentes infiltrados en nómina). Y lo más increíble de todo es que tuvo la habilidad necesaria para que los alemanes nunca dudasen de él, lo que sería a la postre el final de Hitler.



La historia, tan real como increíble, es la que ha utilizado José de Cora para su última novela, El estornudo de la mariposa dela mano de la editorial Edhasa. El propio autor ya había dirigido hace unos años el documental Hitler, Garbo….y Araceli, que fue emitido por la Televisión de Galicia.
 La gallega Araceli González, la esposa de Juan Pujol García «Garbo», casi levantó su tapadera, al no poder aguantar su vida en Inglaterra, según revelan unos documentos oficiales desclasificados en el Reino Unido. «Garbo» era una de las pepitas del MI5, los servicios de inteligencia británicos. Era «el más importante agente doble de la Segunda Guerra Mundial, y puede ser que de todo el siglo XX», según el historiador británico Christopher Andrew. Fue tan eficaz que el régimen nazi le condecoró con la Cruz de Hierro. Gracias a su campaña de desinformación, logró engañar a Hitler sobre el lugar y la fecha elegidos para el desembarco de Normandía del 6 de junio de 1944. Transmitió a los nazis informaciones que aseguraban que la de Normandía era «una operación de distracción a gran escala» y el que el día J se desarrollaría en Pas de Calais (al norte de Francia), según escribe Tomas Harris, el agente británico encargado de su supervisión, en una nota del 13 de junio de 1944 que figura entre los documentos escritos por el MI5 y hechos públicos por los Archivos Nacionales de Kew.

El catalán, motivado por un rechazo al comunismo y al fascismo nacido durante la Guerra Civil (1936-39), comenzó engañando a los alemanes con falsas informaciones sobre el Reino Unido que proporcionaba desde Lisboa. Para dotar de credibilidad a sus mensajes, Juan Pujol se servía de «una Guía azul (una guía turística), un mapa de Inglaterra, horarios de trenes», explica una nota del MI5 del 12 de julio de 1943.
«Tenía un estilo simple y animado, un gran ingenio y un celo nacido de la pasión y del idealismo por su trabajo», añade el documento.
Reclutado por los británicos en 1942, Garbo se desplazó clandestinamente con su familia a Londres en 1942 con un supuesto empleo como traductor de la cadena pública BBC. La pareja residía en la población de Harrow, cercana a Londres, desde donde él continuaba gestionando para los nazis una supuesta red de subagentes, que en realidad eran ficticios, mientras trabajaba para el MI5.
Por seguridad, su esposa Araceli y sus dos hijos vivían prácticamente encerrados en casa y controlados, lo que acabó hartando a Araceli, que el 21 de junio de 1943 amenazó con ir a la embajada española y contarlo todo si no le dejaban volver a España junto con sus hijos.
«No quiero vivir ni cinco minutos más con mi esposo», espetó la joven al oficial británico a cargo de «Garbo», Tomas Harris, según los informes.
«Aunque me maten, me voy a la embajada», añadió.
Para evitar una crisis, el agente Harris engañó a Araceli, diciéndole que su esposo había sido despedido por su actitud insensata.
Pujol fue aún más lejos, pues, para erradicar cualquier trazo de rebeldía, sugirió montar una trama para hacer creer a su esposa que había sido encarcelado al intentar defenderla -lo que la llevó a protagonizar un aparente intento de suicidio-.
Como parte de este montaje, los agentes del MI5 llevaron a Araceli a ver a su esposo al centro de detención donde supuestamente estaba preso, lo que hizo que ella prometiera portarse bien a cambio de que le dejaran en libertad.
Harris alaba en el documento «el extraordinario ingenio» de Pujol al urdir una farsa «que permitió salvar una situación que, de otra manera, hubiera sido intolerable».
En otro documento difundido, se revela que en 1945 Harris valoró infiltrar al espía español en los servicios secretos rusos, para que les sirviera de fuente en el Gobierno de Joseph Stalin de cara a la inminente Guerra Fría. Al final no se llevó a cabo yPujol simuló su muerte en Angola pensando que supervivientes nazis dieran con su paradero y recomenzó una nueva vida en Venezuela.
 
 
Garbo fue la única persona condecorada por los dos bandos en la Segunda Guerra Mundial.