lunes, 30 de abril de 2012

Licence Renewed. Capítulo 3.


3. La oposición.
Bond se volvió más alerta cuando traspasó la puerta del despacho de M. Estaba preparado para ver a su antiguo jefe sentado en su puesto habitual detrás de la gran mesa con tapa de cristal, pero no esperaba encontrar a dos hombres más en la habitación.
-Adelante, Bond.- M se dirigió a él con un pequeño movimiento de la mano. -Señores,- miró hacia sus visitantes -permítame que les presente al comandante James Bond. Creo que él es el hombre idoneo.
Bond reconoció con cautela a los otros hombres. Él sabía muy bien quiénes eran, a pesar de que no haría nada para mostrarlo abiertamente. M se permitió una pausa, sólo por el tiempo necesario, como para poner a prueba el criterio de Bond, antes de terminar las presentaciones.
-Comandante, este es Sir Richard Duggan, Director General del MI5. Y el Asistente Adjunto del Comisario David Ross, jefe de la Sección Especial de la Policía Metropolitana.
Bond extendió la mano y se dieron firmes apretones de manos. También les miró fijamente a los ojos. Estas eran dos características que Bond hacía tiempo que había llegado bien a admirar o evitar, en función de la sospecha del bando para el que trabajaban los propietarios de tales atributos.
Sin duda fue una situación desconcertante. MI5 y su brazo ejecutivo, la Sección Especial, constituían lo que se conoce oficialmente como el Servicio de Seguridad británico responsable de las actividades de contraespionaje y la lucha contra el terrorismo en el territorio soberano británico.
Para el servicio, que siempre se estaba bromeando, era conocida como la "oposición". Siempre hubo una rivalidad entre las dos organizaciones, una rivalidad que había dado lugar, en ocasiones, a malentendidos graves e incluso a abierta hostilidad. Sin duda, lo más inusual fue ver a los jefes de la "oposición" venir pidiendo algo a M ya que los veía con regularidad, al menos una vez a la semana, en la reunión del Comité de Inteligencia Conjunta.
M indicó a Bond un sillón de cuero y miró, con una mirada demasiado benigna pensó Bond, por primera vez a sus dos visitantes y a continuación a Bond.
-Nuestros amigos de MI5 tiene un pequeño problema comandante.-empezó a decir y Bond observó con cautela que M le estaba tratando con una corrección casi militar. -Es una situación interesante y me siento que podría ser capaz de ayudar, especialmente en todo lo que esté fuera de la jurisdicción del MI5 y que sea de nuestra propia área.- Golpeó la pipa en el cenicero de cobre del escritorio. Por primera vez Bond notó que su jefe tenía un archivo extendido directamente en frente de él. Era grueso y marcado con el rojo más secreto: etiquetas de clasificado. Dos pequeños círculos, en la esquina superior derecha, unidos de blanco denotaban que el archivo se referían tanto a las conexiones de Europa y Oriente Medio, mientras que una pequeña pegatina llevaba las palabras que Bond podía leer fácilmente al revés: "No a la fraternidad", que significaba que contenía información que no se distribuirá al servicio de América, la CIA. El hecho de ver el archivo fue suficiente para alertar a Bond. M habría tenido que fotocopiarlo directamente desde su microfilm almacenado, en especial para este tipo de reuniones. Sería destruído una vez que lo hubisen leído.
-Creo,- dijo M, mirando el Director General del MI5, -que sería mejor si los dos ponen al comandante Bond al tanto. Entonces podemos seguir a partir de ahí.
Sir Richard Duggan asintió con la cabeza y se inclinó hacia abajo para abrir el maletín, de un archivo saco una fotografía mate de diez por ocho y la colocó en el escritorio frente a Bond. -¿Lo conoce?- preguntó.
Bond asintió con la cabeza. -Franco para la prensa, el público y para la mayoría de nosotros. Código Foxtrot para nosotros mismos, GSG 9, Gigene, Squad R, Blue Light, C.11 y C.13.- Bond se refería a los alemanes, franceses, italianos y norteamericanos, escuadrones antiterroristas, junto con C.11 y C.13 de Scotland Yard que trabajan a menudo en estrecha colaboración con la Brigada Especial (C.11, personal de la brigada antiterrorista conjuntamente con C.1).
El jefe del MI5, sin embargo, no iba a permitir que Bond se librara tan a la ligera. -¿El comandante sabe algo más sobre el Código Foxtrot - Franco?
De nuevo Bond asintió con la cabeza. -Por supuesto. Terrorista internacional. Se busca en la mayoría de países europeos y algunos del Medio Oriente. Hay una petición para él de los Estados Unidos, aunque, por lo que sabemos, no ha operado nunca desde o dentro de ese país. Su nombre completo es Franco Oliveiro Quesocriado, nacido en Madrid en 1948 de ascendencia mixta padre español y madre Inglesa. Creo que su nombre era algo muy normal, al igual que Jones, Smith o Evans ...
-Leonard en realidad, -dijo D.A.C. Ross en voz baja. -Mary Leonard.
-Lo siento- le sonrió Bond y el policía le devolvió la sonrisa. Tenía el aspecto de una moneda de cobre moderna, pensó Bond. Casi con toda seguridad uno recién salido de la universidad: tranquilo, con una mirada vigilante enterrada profundamente en sus ojos, el sentido de un muelle retenido por un pasador de prudencia y calma. Un bebé duro y fuerte, fue la evaluación instantánea de Bond.
Se volvió hacia sir Richard Duggan, preguntando si quería que continuara.
-Naturalmente.- Richard Duggan era una raza muy diferente, y Bond ya conocía su pedigrí, que era, después de todo, parte de su trabajo. Duggan era de la antigua escuela: Eton y Oxford, y luego una carrera en la política, que duró muy poco tiempo antes de que el Ministerio del Interior se hiciera con él. Alto, delgado y bien parecido, con un grueso pelo de color claro, que sus enemigos afirmaban que era teñido. Duggan tenía una mirada de joven y rico y de autoridad y control en él. La juventud, Bond también sabía, era una ilusión y la suerte de una buena estructura ósea facial.
Como jefe del MI5 arrastró las palabras "Por supuesto". Por un momento los ojos de Bond se encontraron con los de M y por un momento supo lo que pensaba. Sir Richard Duggan no era uno de los favoritos de M.
Bond se encogió de hombros. -Franco,- continuó, -por primera vez ponemos nuestra atención en él en relación con el secuestro de dos aviones de la linea aérea BOAC con pasajeros británicos a finales de 1960. Él parece no tener afiliaciones políticas directas. Ha operado como un planificador, que a veces participa en acciones terroristas, con grupos como la primera banda de Baader-Meinhof que todavía está conectada con la facción llamado Ejército Rojo. Tiene vínculos con la OLP, IRA, y toda una red de grupos terroristas.- Bond sacó su pitillera de bronce, mirando a M por el permiso para fumar, y recibir una seca inclinación de cabeza.
-Él sería, creo yo, ser mejor descrito como un anticapitalista.- Bond encendió el cigarrillo y le dio una rápida pequeña calada. -La paradoja ha sido siempre que, siendo un anticapitalista, parece ser excepcionalmente bien pagado. Hay pruebas de que él personalmente ha pagado por una serie de actos terroristas. Ciertamente él ha cometido un asesinato en relación con dos secuestros políticos, por no hablar de los que han muerto en ataques con bombas inspirados directamente por él. Un hombre muy peligroso y de los más buscados, Sir Richard.
Tanto Duggan como Ross asintieron con la cabeza en armonía, Ross murmuró algo sobre que Bond conocía a su hombre. Duggan manifestó su opinión en voz alta, diciendo que Bond tenía que conocer a su hombre aún mejor. A continuación de su maletín, una vez más, saco otras cinco fotografías que colocó en una fila en la mesa de M frente a Bond. Cada fotografía lleva una pequeña etiqueta adhesiva pegada al fondo de la esquina superior derecha. Cada etiqueta mostraba una fecha.
Bond, de inmediato, tomó nota de las fechas, antes de mirar las fotografías. La más reciente era del día de hoy. Las otras cuatro estaban marcadas el 4 y el 23 de abril y el 12 y el 25 de mayo. Las imágenes eran instantaneas de una grabación de video, estudió cada una de ellas con gran cuidado. El hombre retratado estaba vestido de manera diferente en cada fotografía y, de hecho se veía diferente: regordete con jeans y chaquetón de mezclilla, con el pelo largo y bigote; bien afeitado pero con el pelo rubio largo hasta los hombros, gafas oscuras y llevando un arrugado polo de cuello de cisne y pantalones; de pelo gris y demacrado, andaba con cámaras y agarrando un pasaporte estadounidense como si esperara que le fuera arrancado de su lado en cualquier momento; bien afeitado de nuevo, pero con el pelo cortado a la moda y oscuro, vestido elegantemente con unos pantalones y un cuello de piel al viento con cara de tramposo.
Hoy la fotografía le mostró con el pelo muy corto, barba aseada y patillas. Llevaba un traje de negocios. Los disfraces eran todos excelentes, sin embargo, Bond no tuvo ninguna duda. -Franco-, dijo en voz alta, como una orden.
-Por supuesto.- Duggan sonaba un poco paternalista, pasando a señalar que todas las fotografías habían sido tomadas en Heathrow.
-Cinco veces en los últimos tres meses, ¿y él no ha sido detenido?- Preguntó Bond arrugando la frente.
El Asistente Adjunto del Comisario David Ross cogió aire y se hizo cargo de la explicación. -En una reunión a principios de año, se había decidido que ciertos terroristas de los más buscados", como Franco, se debían mantener bajo estrecha vigilancia si se presentaban en el país. "Los peces grandes, peces pequeños".- sonrió, como si lo explicara todo. -Cuando los equipos de vigilancia de Heathrow se fijaron en él por primera vez en abril, no era naturalmente, una alerta a gran escala.-
-"Naturalmente"- Bond hizo una imitación del acento condescendiente de Sir Richard Duggan. M se ocupó de cargar la pipa, el tabaco amasado con suavidad dentro de la taza, y con los ojos bien abajo.
Ross parecía un poco avergonzado. -Por desgracia lo perdimos la primera vez. No estábamos preparados. Lo perdimos en Londres.
Algo se agitó en la memoria de Bond. Ha habido un aumento en la actividad de la policía a principios de abril, y recordó los mensajes que llegan con instrucciones sobre cómo estar más alerta de lo normal: revisar los paquetes y cartas, el refuerzo de seguridad de la embajada, "lo de siempre para una red terrorista", como la policía y servicios de seguridad lo llaman.
Ross seguía hablando. -Hemos comprobado todos sus posibles contactos y esperamos. No se detectó la salida del país.
-Pero, por supuesto, lo hizo.- intervino Duggan.
Ross asintió con la cabeza. -Como todos ustedes pueden ver, él estaba de vuelta, entrando a través de Heathrow, a finales de mes. En esa ocasión se estableció que se trasladaría directamente a Londres, casi con toda seguridad hacia el norte.
-Usted lo perdió de nuevo. -dijo Bond. Ross dió un fuerte afirmativo antes de decir que tuvieron mejor suerte durante la primera visita de mayo.
-Lo siguieron hasta Glasgow, luego desapareció. Pero en el último viaje lo mantuvimos en la mira todo el camino. Terminó en un pueblo llamado Murcaldy, hacia el interior desde Applecross, a los pies de las montañas del noroeste.
-Y estamos seguros de quién era al que visitó allí.- Sonrió Duggan. -Así como estamos seguros de que se ha ido al mismo lugar en esta ocasión. Tenemos a dos agentes respirandole en la nuca. Llegó desde Dublín esta mañana y se nos avisó de allí. Fue directamente a King 's Cross y tomó el primer tren a Edimburgo. Ya debe haber llegado a su destino. Esperamos otros informes en cualquier momento.
Un silencio cayó sobre los cuatro hombres, sólo roto por el roce de la cerilla de M mientras encendía su pipa. Bond fue el primero en hablar. -¿Y él está visitando a...?- dejando que la pregunta flotando en el aire como humo de la pipa de M.
Duggan se aclaró la garganta. -La mayor parte de la tierra, incluyendo el pueblo de Murcaldy, es propiedad de una familia: los Muriks. Por lo menos desde hace tres siglos, posiblemente más, los terratenientes de Murcaldy han sido Muriks. Es casi un señor feudal. El castillo Murik, que data del siglo XVI, ha tenido muchas modernizaciones en los últimos años y los Murik obtienen bienes de las fincas, caza y pesca. El presente Laird también es una celebridad en otros campos. Dr. Anton Murik, director de muchas empresas y un físico nuclear conocido tanto de renombre como de excentricidad.
-Recientemente renunció de la Comisión Internacional de Investigación de la Energía Atómica,- añadió Ross. -Y, como verán, hay serias dudas respecto a su pretensión de ser el señor de Murcaldy.
Bond rió entre dientes.-Bueno, Anton no es exactamente un nombre escocés conocido. Pero, ¿dónde entro yo?- Él ya tenía una idea clara, pero no quería adelantar acontecimientos.
La cara de Duggan no había cambiado, de cerca tenía el aspecto del granito. No había nada de la suavidad habitual en él cuando habló de nuevo. -Franco, casi seguro, ha realizado cuatro visitas al Dr. Murik. Esta será su quinta. Un terrorista internacional y un físico nuclear de cierta eminencia: pone todo esto junto y usted tiene una situación bastante alarmante. En cada ocasión, Franco ha dejado el país una vez más, probablemente, y sólo podemos hacer conjeturas, a través de un puerto o aeropuerto de Escocia. Estamos apostando a la posibilidad de que su negocio con Murik llevará algún tiempo llegar a la conclusión, pero nuestras manos están atadas desde el momento que sale de Gran Bretaña. Nuestra visita de hoy es pedir ayuda de su servicio en el rastreo de sus movimientos fuera de este país.
Esta vez fue el turno de Bond en asentir con la cabeza: -¿Y quieren que yo vaya a Escocia, haga contacto y le sigua afuera?
Duggan se dirigió a M. -Sólo si eso es ... ah ... conveniente. Pero yo realmente no creo que se quede mucho tiempo en este viaje. Anton Murik posee una serie de caballos de carreras que ha estado entrenando en Inglaterra. Dos correrán en Ascot la semana que viene y otro en la Gold Cup. Es su pasión además de la física nuclear. Franco se habrá ido a mitad de semana o esperará en el castillo hasta el retorno de Murik de Ascot.
Bond estiró sus largas piernas y pensó que si realmente había una conexión siniestra entre Franco y Murik no sería esta la última visita de Franco. Sin embargo, nunca se sabía.
Duggan se puso en pie. -He pasado toda la información a M.- Indicó el archivo que Bond había pensado que era uno de los expedientes de M. Se acercó al escritorio mientras recogía las fotografías y las metía en su cartera. -Y también la manera de ponerse en contacto con mi gente en el campo y todo eso. Hemos venido a ustedes por ayuda, por los intereses del país. Es tiempo de trabajar juntos, ahora dejo la decisión final en ustedes.
M dio una calada a su pipa. -Voy a informar acerca de todo al Comandante Bond.- Dijo amablemente. -Me pondré en contacto con usted esta tarde, Duggan. Vamos a hacer todo lo posible. Son los intereses de todos.
Los dos oficiales se despidieron de M y Bond muy cordialmente y tan pronto como la puerta se cerró detrás de ellos, M dijo: -¿Qué piensa 007?
El corazón de James Bond saltó y sintió que una nueva urgencia corría por sus venas. Pasara ya largo tiempo desde que M se había dirigido a él como 007 y significaba que él bien podría ir, otra vez, hacia lo desconocido. Casi podía oler las posibilidades.
-Bueno, ¿qué le parece?- M repitió.
Bond encendió otro cigarrillo y miró al techo antes de hablar. -Me imagino que me quiere camino de Escocia esta noche.- Los ojos de M no reflejaron nada, así que Bond continuó. -No es una mezcla saludable: un terrorista internacional y un físico nuclear de renombre. Ha estado en alguna de nuestras pesadillas desde hace tiempo, ¿verdad, señor? ¿Qué algún grupo pudiera conseguir, no sólo materiales, sino los medios para construir un artefacto nuclear letal? Tenemos la sospecha de que algunos de ellos tienen los materiales, mire ese tipo Achmed Yastaff. Por lo menos cuatro de los barcos interceptados llevaban materiales ... "
M resopló: -No sea inocente, 007. Lo más fácil del mundo es construir un dispositivo. Sí, ellos casi seguramente tienen los materiales y que no me pregunten que quiero decir con "ellos". Tiene que pensar de manera lógica en este caso. Si alguna de las organizaciones terroristas existentes quisiera usar alguna bomba para chantajear a un gobierno, podrían hacerlo. Pero para un hombre como Franco juntandose con un viejo diablo, como el señor de Murcaldy, bueno, eso es un asunto muy diferente, y podría significar una de dos cosas.
-¿Sí?- Bond se inclinó hacia delante.
-En primer lugar...- dijo apretando con fuerza la pipa entre los dientes mientras hablaba. -En primer lugar se podría decir que Franco es la creación de una operación muy sofisticada y está solicitando ayuda del conocimiento de Anton Murik. En segundo lugar podría ser al revés: que el Dr. Anton Murik está buscando la ayuda de Franco en una pequeña aventura por su cuenta. Cualquiera de las posibilidades va a durar más de cinco cortas visitas de Franco.
-¿Y Anton Murik es capaz de cualquiera de estas cosas?- Bond no podía leer absolutamente nada en el curtido rostro de M y eso fué siempre una señal de peligro. No había mucho más que la información pasada a ellos por ¨La Oposición".
-No sólo es capaz de ello, pero también un candidato más probable.- M abrió un cajón de su escritorio y dejó caer otro archivo encima del traido por el MI5. -Habíamos puesto nuestros ojos en el doctor Anton Murik, Laird de Murcaldy, desde hace algún tiempo.- Golpeó los dos archivos. -Lo que dijo Ross es una ligera subestimación, lo de Murik de renunciar a la Comisión Internacional de Energía Atómica. Ellos no tienen todos los hechos. Murik renunció bajo una maldita gran tormenta. De hecho, el hombre fue expulsado y no con buenos ojos. Él es un hombre de cierta brillantez y de grandes recursos.
M tomó la pipa de la boca, mirando a Bond directamente a los ojos. -Incluso su título "Laird de Murcaldy" es más que sospechoso como Ross mencionó. No, yo no tengo la intención de enviarle correteando a Escocia, 007. Es mi trabajo ver que está bien informado y darle un buen soporte y cobertura. Al diablo con "La Oposición" y su equipo de vigilancia. Quiero llegar a lo más cercano a Murik como sea posible. Desde el interior, pero antes de llegar a eso, hay una gran cantidad de cosas que debe saber acerca del Laird llamado de Murcaldy.

sábado, 28 de abril de 2012

Licence Renewed. Capítulo 2.



2. Pensamientos en un carril de Surrey.
James Bond cambió de marcha a tercera en su Saab 900 Turbo, apretando su mano izquierda contra la palanca. Arrimándose al borde de hierba y a continuación reduciendo una fracción de segundo para no llevar el coche fuera de la curva. Estaba conduciendo a través de una complicada serie de caminos rurales, "backdoubles" como los llamaban los taxistas de Londres, siguiendo un atajo a través de setos, campos ondulados y arcos que forman los árboles enroscados sobre los caminos de Surrey. Era una ruta a través del país que, finalmente, lo llevaría a la circunvalación de Guildford  y luego a las buenas carreteras camino de Londres.
Bond viajaba demasiado rápido. Un vistazo a la pantalla Head-up de los instrumentos digitales, que se refleja en el parabrisas de este Saab personalizado, le dijo que la máquina estaba circulando a setenta millas por hora. Decididamente era peligroso para este tipo de carreteras secundarias. El motor rugió cuando él cambió de nuevo y aceleraba a través de una serie de curvas en "S". Con sentido común y con cuidado se hizo cargo, y Bond aplicó un toque a los frenos, reduciendo la velocidad a un ritmo más realista. Todavía, sin embargo, se mantienía enojado. Ya por la noche había hecho el mismo viaje, en la dirección opuesta, a su casa de campo recientemente adquirida y decorada. Ahora, en esta hermosa noche del viernes a principios de junio conducía a una velocidad vertiginosa de vuelta a Londres.
El fin de semana había sido planeado desde hace algún tiempo, y como los constructores y decoradores se acababan de marchar, este iba a ser su primer fin de semana libre en la cabaña. Por otra parte él había planeado pasarlo con una amiga, una rubia ágil, magníficamente núbil que había conocido. El hecho de que vivía a sólo seis millas, más o menos, de la casa había influido mucho en la compra. Ese viernes había completado un montón de papeles en un tiempo récord, ni siquiera salió de la oficina para el almuerzo, para que pudiera salir del caos de tráfico de Londres en una noche de viernes con la suficiente antelación.
El campo estaba en su mejor momento, la fragancia mixta de un verano perfecto se filtraba en el coche, trayendo consigo una sensación de bienestar y de felicidad, algo raro para estos días.
James Bond no era un hombre supersticioso, pero mientras se acercaba a la casa esa noche, a él le pareció que había más urracas que de costumbre. Ellas volaban a baja altura, rodando y revoloteando a través de las carreteras y caminos, como los dados en blanco y negro en un juego. Bond pensó en el viejo adagio, 'Uno para dolor, dos para alegría ". Había un montón de urracas volando cerca del coche. Al llegar a la casa de campo, Bond puso una botella de Dom Perignon del 55 en hielo, a sabiendas de que podría ser magnífico o el vinagre de vino más caro que jamás habrían probado. A continuación, pasó a la sala de la planta baja, se quitó el traje de negocios un tanto conservador y se duchó, primero bajo un chorro de agua que casi le produce quemaduras y luego con agua helada que parecía que le pinchaban con agujas. Después de secarse vigorosamente con una toalla áspera, Bond se puso una pequeña cantidad de Colonia Imperial de Guerlain en su piel antes de ponerse un par de pantalones ligeros de estambre de la marina y una camisa de algodón blanco Sea Island. Se calzó unas cómodas sandalias de cuero suave y estaba sujetandose la correa de oro de su valioso Rolex Oyster Perpetual a su muñeca cuando sonó el teléfono. Era más bien un ronroneo, "el teléfono rojo ". Su corazón dio un vuelco. Tanto aquí en la cabaña como en su piso de Londres, James Bond, fué obligado a tener dos teléfonos: uno para  uso normal y un segundo, de color rojo: una pieza plana, sin botones para marcar números, llamado en su oficio una "trampa para escuchas telefónicas". Este seguro y estéril teléfono estaba directamente conectado al edificio con vistas a Regents Park conocido como la sede de Transworld Export Ltd.
Antes de que siquiera había puesto una mano en el teléfono, Bond experimentó su primer destello de molestia leve. La única razón para una llamada desde la sede en un viernes por la noche solo podría ser algún tipo de emergencia o un estado de alerta creado por M para el beneficio de Bond. La molestia de Bond fué, posiblemente, acentuada por el hecho de que al final las emergencias eran para sentarse en un control o en una sala de comunicaciones todo el día o ir a una sesión informativa compleja que terminaba con la orden de abortar la misión prevista. Los tiempos habían cambiado y a Bond no le gustaban algunas de las restricciones políticas impuestas a los servicios secretos, por el que había trabajado con fidelidad durante más tiempo de lo que quería recordar.Cogió el teléfono rojo.
-¿James?- Como Bond se esperaba era la voz de Bill Tanner en la línea. Bond gruñó una afirmación maleducada. -M te quiere aquí - dijo Tanner con una voz plana como una mesa de billar.
-¿Ahora?-
-Sus palabras no son aptas para decir por el teléfono, pero indicó que antes de ahora sería más que aceptable.-
-¿En un viernes por la noche? - Bond reflexionó y aumentó su irritación al imaginarse de forma rápida dentro de su cabeza el  idílico fin de semana a distancia al igual que una excelente botella de vino que se vierte por el desagüe.
-Ahora- repitió el jefe de Estado Mayor cerrando la línea.
Cuando llegó a la circunvalación de Guildford, Bond recordó el sonido de decepción en la voz de su novia cuando él le había telefoneado para decir que el fin de semana estaba anulado. Se suponía que debería ser un consuelo si es que había mucho para consolar a Bond en estos días. Había incluso momentos, hasta hace poco, él había considerado seriamente en renunciar. En un momento la frase habría significado la deserción, pero ya no.
-Cambió el  mundo, los nuevos tiempos, James- M le había dicho hacía un par de años cuando la noticia de que la élite Doble-0, lo que significa tener licencia para matar en el cumplimiento del deber, estaba siendo abolida.
-Tontos de los políticos, no tienen ni idea de nuestras necesidades. Nos han desmantelado antes de tiempo.-
Esto fue durante la Gran Purga, llamada a menudo en el servicio como la Masacre de SNAFU, similar a la masacre de Halloween famosa de la CIA, en la que un gran número de fieles miembros de la administración estadounidense habían sido despedidos literalmente durante esa noche. Algo similar había ocurrido en Gran Bretaña, lo que la pomposa Directiva de Whitehall llama "una lógica más realista que se aplica a los servicios secretos y de seguridad ".
-Tratan de limar nuestros colmillos, James- M había estado ese día deprimente, luego, con una de esas raras sonrisas que parecían iluminar los profundos ojos grises, M gruñó que Whitehall había topado con el hombre equivocado, mientras él todavía estubiera al cargo.
-Por lo que a mí respecta, 007, usted seguirá siendo 007. Voy a asumir la plena responsabilidad para usted, y usted como siempre, aceptará órdenes y tareas sólo de mí. Hay momentos en que este país necesita un solucionador de problemas, "un objeto contundente" , y por el cielo que va a tener uno. Pueden suprimir la sección de Doble-0 o simplemente pueden cambiar su nombre. Ahora será la Sección Especial. ¿Me comprende 007?-
-Por supuesto, señor. Bond lo recuerda sonriendo. A pesar de la actitud a menudo brusca y sin concesiones de M, Bond le quería como a un padre. Para 007, M y el servicio eran su vida. Después de todo, lo que sugería M era exactamente lo que los rusos habían hecho con sus viejos enemigos de SMERSH, Smyert Shpionam, Muerte a los Espías. Todavía existe, el núcleo oscuro en el centro de la KGB, después de haber pasado por toda una gama de metamorfosis, convirtiéndose en el OKR, entonces el Departamento de la Decimotercera Línea F, y ahora, el Departamento de Viktor. Sin embargo, su trabajo y la organización de base sigue siendo el mismo asesinato político, secuestro, sabotaje, la eliminación rápida de los agentes del enemigo, ya sea después del interrogatorio o como en actos de guerra en el campo de batalla secreto.
Bond había salido de la oficina de M en esa ocasión en un estado de ánimo eufórico. Sin embargo, en los pocos años que habían pasado desde entonces, había realizado sólo cuatro misiones en las que el prefijo doble-0 no había jugado ningún papel. Una parte de su trabajo era matar a la gente. No era una faceta de la vida que le gustaba, pero lo hizo muy bien en el ejercicio de sus funciones. Ciertamente no había ningún anhelo patológico después de ese tipo de trabajo. Era la vida activa que Bond se perdió, y el continuo desafío de un nuevo problema, una decisión difícil en el campo, el sentido del propósito y de servir a su país. A veces se preguntaba si estaba cayendo bajo el hechizo de ese malestar que parece en ocasiones agarrar por el cuello a Gran Bretaña: el letargo político y económico, combinado con una visión a corto plazo de los problemas del mundo.
Las cuatro misiones de Bond más recientes habían sido rápidas y cortas operaciones encubiertas. Si bien sería erróneo decir que James Bond anhelaba el peligro, su vida parecía ahora, a veces, carente de verdadero propósito.
Él todavía mantiene alta la condición física: cada mañana un riguroso entrenamiento de flexiones, elevación de piernas, brazos y ejercicios de respiración. Hubo un "repaso" en el combate y sigilo una vez al mes en el centro de formación de la empresa; practicas semanales con armas pequeñas en una galeria de tiro de sofisticada electrónica muy por debajo de la sede de Regents Park y al mes se disparan todo tipo de armas en la Cordillera de la Policía en Maidstone . Dos veces al año desaparecía durante quince días en la sede de SAS en Herefordshire.
Bond había logrado cambiar muy poco su estilo de vida, adaptándose a las presiones cambiantes de la década de 1970 y principios de 1980: recortar drásticamente su consumo de alcohol, y el encargo a su tienda del Grosvenor Street una nueva mezcla especial de cigarrillos con un contenido de alquitrán ligeramente más bajo que cualquiera de los que hay actualmente disponibles en el mercado. En este momento, veinte de estos cigarrillos, cada uno con los tres anillos de oro distintivos justo por debajo del filtro, yacía en la pitillera de bronce, bien ajustada en el bolsillo del pecho de Bond.
Por lo demás, los últimos años de Bond había sido la rutina de un funcionario ejecutivo de M: los trámites de planificación, de interrogar, de información, análisis, trucos sucios y operaciones de espionaje, con su cuota justa de oficial de servicio válido. Sus únicas alegrías extra durante este período habían sido la compra de la casa y el coche nuevo.
Él había imaginado un pequeño refugio en el país desde hace algún tiempo y encontró el lugar adecuado a ocho kilómetros de Haslemere. A una milla de la aldea más cercana. Encajaba a la perfección las necesidades de Bond y la compró a las veinticuatro horas del primer vistazo. Un mes después, los constructores y decoradores se habían puesto manos a la obra con instrucciones muy precisas del nuevo propietario.
El coche era un asunto diferente. Con los costos de combustible en su apogeo y la inevitabilidad de que iban a continuar haciéndolo, Bond había permitido que el querido viejo Mark II Bentley Continental ir por el camino de su predecesor, el Bentley 4.5 litros. Algunas cejas se levantaron en su elección de un coche extranjero, cuando toda la presión era para comprar una marca británica, pero Bond se encogió de hombros señalando el hecho de que se trataba de una empresa especialista británica la que llevó a cabo la personalización particular compleja y sofisticada: tales como la pantalla de instrumentos digital, el sistema de control de crucero y varias otras piezas, que fueron posible por el British know-how(1) y el poderoso micro-chip. No mencionó el mes durante el cual el coche había sido dejado en manos de los sistemas de control de multinacionales de comunicación (CAC) de la compañía, quien agregó algunos matices propios estándares: dispositivos de seguridad que hacían la boca agua a la rama Q. Bond pensó que era su coche, de él, no de la rama Q, la cual estaba bajo severa restricción financiera y de todos modos era él el que decidía qué características debían ser incorporadas. En varias ocasiones había visto al mayor Boothroyd, el armero, husmeando el Saab, y era ya común para él coger a los miembros de la Rama Q echándole un vistazo de cerca. Ninguno de ellos mencionó las cosas que no podían dejar de notar, como el cristal a prueba de balas, reforzado con acero, parachoques y neumáticos de alta resistencia con auto-sellado, incluso después de ser agujereados por las balas. Había otras sutilezas que nadie en la rama de Q serían capaces de detectar sin llevar un traje de bombero puesto. El Saab, ahora adaptado a los fines de Bond, era fácilmente convertible de gasolina a gas, si la situación del combustible se hacía aún más crítica. El consumo era bajo en relación con la velocidad, mientras que el turbo le daba ese empuje extra que siempre es necesario en una situación difícil.
Sólo unas pocas personas sabían lo de su casa, así que no había cejas levantadas o chistes acerca de que Bond tiene una casa de campo.
La carrera a Londres la noche del viernes casi había terminado en el momento en que llegó a Roehampton, de modo que el Saab ya estaba en la plaza de aparcamiento personal de Bond, en el garaje subterráneo del edificio de la sede, antes de las siete y media.
Bond se había apostado dinero a que M tenía algún trabajo estúpido y aburrido esperándolo, e incluso apostó consigo mismo mientras el ascensor subía en silencio hasta el noveno piso donde se encuentra el conjunto de oficinas de M.
Miss Moneypenny, levantó la mirada con una sonrisa preocupada cuando Bond entró en la oficina exterior. Esta fue la primera señal de que algo importante podría estar pasando.
-Hola, Penny.- saludó alegremente Bond, olvidándose de la irritación por la pérdida del fin de semana. -¿No tendrías que estar esperando a algún chico? Es noche de viernes, ya sabes.-
Miss Moneypenny ladeó la cabeza hacia la puerta de la oficina de M mientras hablaba: -Y él ha estado esperando por ti y me mantiene aquí en el despacho.- Ella sonrió. -Además, el único hombre que podía interesarme en la ciudad parecía estar en otra parte.-
-¡Oh Penny, aunque sólo sea ...!- Bond sonrió. Siempre hubo una relación especial entre ellos con bromas durante años, sin embargo, Bond nunca se había dado cuenta plenamente hasta qué punto Moneypenny lo idolatraba.
-Digale al Comandante Bond venga inmediatamente.- Sonó la voz metálica de M a traves del intercomunicador en el escritorio de la señorita Moneypenny.
Bond levantó una ceja burlona y se dirigió hacia la puerta. Bajando la voz, dijo: -¿Alguien te dijo alguna vez que Janet Reger(2) empezó su negocio contigo en mente, Penny?-
Miss Moneypenny todavía estaba ruborizada cuando Bond desapareció por la puerta del despacho de M y la cerró. Una luz roja de advertencia se encendió encima de la puerta. Se quedó mirandola por un momento, en la cabeza la imagen del hombre que acababa de entrar en el santuario de M: el bronceado de cara, con las cejas oscuras más o menos largas por encima de los ojos grandes y azules, la cicatriz de tres pulgadas de su mejilla derecha, la nariz larga y la boca recta, aunque cruel. Manchas diminutas de color gris habían comenzado a mostrarse en el cabello oscuro, que aún conservaba su juvenil coma de pelo negro sobre el ojo derecho. Hasta ahora no había aparecido la gordura alrededor de las mejillas y la línea de la mandíbula era recta y firme como siempre. Era el rostro de un atractivo pirata, Miss Moneypenny pensó, sacudiendo la cabeza ella misma como si soñar fuera algo incorrecto. Se preguntaba si debería haber advertido a James Bond de que M no estaba solo en su oficina.


Tal como James Bond abrió la puerta de la oficina de M, otra puerta se abría a unos quinientos kilómetros al norte de Londres.
El hombre que había salido de Dublín, tan hábilmente disfrazado, miró hacia arriba, levantándose de su silla y extendiendo una mano en señal de saludo.
La habitación en la que esperara era un lugar familiar para él ahora, después de tantas visitas: lleno de libros, con un gran escritorio militar, cómodas sillas de cuero y una impresionante vitrina que contenía, literalmente, incalculables armas antiguas, un par fusiles de plata, pistolas, un conjunto combinado de armas americanas de Kentucky ricamente incrustadas, una pistola  francesa de rueda con perlas y decorada en oro, un par de pistolas machete y una Allen con seis tambores giratorios. El artista del disfraz conocía todas las piezas y las deseaba en cada visualización. Todo el lugar tenía ese aire de solidez que viene con lo que se conoce como "dinero viejo".
La persona que entró en la habitación era su propietario, el anfitrión del hombre de Dublín. Se estrecharon la mano y el huésped esperó en silencio hasta que su patrón se sentara en la gran silla detrás de la mesa. No habló hasta que él estaba sentado.
-Es bueno verte de nuevo, Franco.-
-Bueno también para mi. Me gusta trabajar para usted, lo que siempre hace la diferencia...- El hombre que le llamó Franco hizo una pausa, buscando las palabras. -...ya sabe, después de tanto tiempo, nunca sé cómo dirigirme a ustedes...a su título, o científico...?- Él hizo un pequeño gesto con las manos.
El otro hombre se echó a reír, su cara de bulldog hendido con una sonrisa. -¿Por qué no Warlock?-
Los dos se rieron. -Adecuado-, asintió con la cabeza Franco. -La "Operación Meltdown" con usted, su fuerza creativa y la directiva de Warlock.
El hombre detrás de la mesa puso sus manos sobre la parte superior de la mesa. -Así sea-. Él asintió con la cabeza de una manera rápida, como un pájaro. - ¿No tuvo ningún problema?-
-Nada en absoluto. El helicóptero estaba a tiempo, no había colas. A estas alturas ya debe saber que siempre tengo cuidado.-
-Muy bien.- El picoteo de pájaro otra vez. -Entonces, confío, mi amigo, que esta será su última visita aquí.-
Franco mostró una peculiar pequeña sonrisa. -Tal vez. Pero quizá no del todo. Falta la cuestión del pago.-
El hombre de detrás de la mesa abrió sus manos, los dedos extendidos, las palmas hacia arriba. -Me refiero, por supuesto,  a que su última visita hasta que el deshielo se haya completado. Sí, por supuesto, está la cuestión de recoger su parte. Pero la ubicación en primer lugar y un pequeño detalle. Esa es una de las cosas que tenemos que hablar, una de las razones por las que estará aquí durante un período un poco más largo esta vez, Franco.
-Naturalmente.- La voz de Franco era fría y la palabra salió en cinco sílabas, curiosamente al igual que los pasos lentos y cautelosos de un hombre prueba un paso en el hielo a través de una grieta profunda.
-No hay mucho de qué hablar. Europa, presumo, ¿está todo completamente arreglado?
-Todo el mundo listo, sí .
-¿Y los Estados Unidos?
-Listo ya la espera de las instrucciones finales.
-¿Los hombres...?
Franco se inclinó hacia delante. -Esos hombre, como ya le he dicho, he estado esperando por ellos durante mucho tiempo y siempre fueron la menor de mis preocupaciones. Cada uno de ellos es dedicado, dispuesto a dar su vida por la causa. Para todos los efectos, se consideran ya a sí mismos mártires. Sin embargo, las diversas organizaciones que han proporcionado el personal para su operación, las organizaciones fuera de la ley para la mayoría de los gobiernos occidentales y considerados como terroristas, están ansiosos. Ellos quieren garantías de que van a recibir su parte del dinero.
-Yo confío el la palabra que tú les has dado, Franco.- Desde detrás de la mesa la cara de bulldog perdió toda su expresión. -Nuestro compromiso fue claro. Me parece recordar que hablamos de esto largo y tendido hace más de un año. Proporcioné el plan, el... ¿cómo decirlo en estos días? El know-how(2), también proporcioné los medios. Usted es el intermediario, el hombre de contacto. Ahora, tenemos cosas más interesantes de que hablar.

(1) Janet Reger es una famosa diseñadora de lencería intima.


(2) El Know-How (del inglés saber-cómo) o Conocimiento Fundamental es una forma de transferencia de tecnología. Es una expresión anglosajona utilizada en los últimos tiempos en el comercio internacional para denominar los conocimientos preexistentes no siempre académicos, que incluyen: técnicas, información secreta, teorías e incluso datos privados (como clientes o proveedores).

sábado, 21 de abril de 2012

Licencia Renewed by John Gardner.

A continuación y en próximas días publicamos la traducción de la novela de John Gardner (1926-2007) Licence Renewed y publicada en español como Licencia renovada para matar de la editorial Lasser Press (México) en 1982.
La traducción "casera" está hecha por nosotros ( Los archivos de Strangways), ya que la edición en español, de momento, nos ha sido imposible conseguirla y nos imaginamos que también a una inmensa mayoría de aficionados a las novelas de 007. Pedimos perdón por anticipado por los errores que pudieramos cometer. 

Información sobre impresión:
Esta obra se terminó de imprimir en mes de agosto de 1982 en los talleres de Editorial Calypso, S.A., Oculistas 43, Col. Sifón, México 8, D.F.
Esta edición consta de 35.000 ejemplares más sobrantes para reposición.

Información de contracubierta:JAMES BOND
otra vez en escena en la novela de JOHN GARDNER
LICENCIA RENOVADA PARA MATAR
pasando desde luego a la lista de “best-sellers” del The New York Times Book Review.
El famosísimo agente conocido por todos y cuyas hazañas no tienen precedentes, aparece para enfrentarse una vez más a un mundo convulsionado en el que “alguien” debe encargarse de solucionar los inminentes problemas.
Terrorismo internacional, acción, violencia; dificultades que sólo la astucia y la osadía son capaces de vencer.
Con el más completo y sofisticado equipo, el protagonista recorrerá con el lector grandes distancias y lo llevará a conocer lugares y personajes inolvidables...
Una aventura plena de emoción y de suspenso, que una vez iniciada habrá de vivirse hasta el final.

En memoria de Ian Lancaster Fleming.
Agradecimientos:
 Me gustaría, sobre todo, dar las gracias al Consejo de Administración de Glidrose Publications Ltd, los propietarios de los derechos de autor del James Bond literario, por invitarme a realizar la tarea de continuar donde Ian Fleming lo dejó, y el transportar a 007 a la década de los 80. En particular, mi agradecimiento al Sr. Dennis Joss y el Sr. Peter Janson-Smith.
Nos hemos acostumbrado tanto a los aparatos increíbles que utiliza James Bond que me gustaría señalar a los incrédulos que todo el "hardware" utilizado por el Sr. Bond en esta historia es verdadera. Todo con lo que siempre le equipa la Sección Q, incluso las modificaciones del Saab, se puede obtener en cualquiera de los mercados abiertos o "clandestinos". Para obtener ayuda en la búsqueda de detalles acerca de ese equipo me siento especialmente en deuda con Sistemas de Comunicación S.A. de control y, más concretamente, a la deliciosa Sra. Jo Ann O'Neill y al temible Sidney.
En cuanto a las invenciones de Anton Murik, Laird de Murcaldy, sólo el tiempo dirá.
1981, John Gardner.

1. Pasajeros para el vuelo 154.
El hombre que entró en el baño del aeropuerto tenía el pelo claro, pulcramente cortado alrededor del cuello. Fornido y medía alrededor de cinco pies y tres pulgadas de estatura. Vestía pantalones vaqueros arrugados, una camiseta y zapatillas de deporte. Un observador entrenado habría tomado nota de los ojos penetrantes de color azul celeste, por encima de los cuales las delgadas cejas se arqueban tan largas que casi se tocaban por encima de la delgada nariz.
El rostro del hombre era delgado en comparación con su cuerpo y la tez oscura contrastaba con el color del cabello. Llevaba una pequeña maleta marrón y al entrar en el baño se dirigió hacia uno de los cubículos. Más allá un operario de limpieza estaba fregando el suelo de baldosas con una escobilla de goma sin mucho entusiasmo.
Una vez dentro, el hombre corrió el cerrojo y puso la maleta en el asiento del inodoro, la abrió y sacó un espejo para colgarlo en el gancho de la puerta antes de comenzar a despojarse de la ropa.
Antes de retirar la camiseta deslizó sus dedos expertos por debajo de la línea del cabello, por las sienes, quitandose la peluca y revelando por debajo su muy corto cabello natural.
Con un dedo y el pulgar agarró la esquina de la ceja izquierda y tiró, como una enfermera retirando un esparadrapo rápidamente de un corte. Las cejas delgadas desaparecieron junto con lo que parecía ser parte de la piel dejando a la vista sus cejas gruesas naturales en su lugar.
El hombre trabajaba como un profesional, con el cuidado y la velocidad como si estuviera a contrareloj. De la maleta sacó un corsé de tela, envolviéndolo alrededor de su cintura, tirando con fuerza del cordón y dando el efecto inmediato de adelgazamiento de la cintura y una sensación de más altura. En pocos segundos el efecto de esto último se había reforzado. Con cuidado dobló los pantalones vaqueros y la camiseta, se quitó los calcetines y los puso dentro de las zapatillas, se puso un nuevo par de color gris oscuro seguido de unos pantalones ligeros de buen corte de color gris carbón con zapatos negros a los que se le añadieron lo que los actores llaman "ascensores", la adición de unos dos centímetros a su estatura normal.
Ajustando el espejo en la puerta, se puso una camisa de seda blanca y se anudó una corbata gris perla. A continuación abrió una caja rectangular de plástico que había estado oculta en los zapatos, justo debajo del corsé, calcetines, pantalones y camisa en la maleta. La caja de plástico contenía los nuevos componentes para la cara del hombre. En primer lugar, las lentes de contacto oscuras y los fluidos para cambiar los distintivos ojos de color azul claro a un color mas profundo, casi azabache. A continuación se insertó unas almohadillas pequeñas de goma espuma en sus mejillas, para engordar la cara. Mientras estuvieran en su lugar él no sería capaz de comer o de beber, pero eso importaba poco en comparación con el logro del efecto deseado.
Lo siguiente fue una barba corta, hecha a la medida, y el bigote, realizada en pelo natural y unidos a un invisible marco adhesivo de látex. Genuinas cerdas que cuando se fijan correctamente en su lugar en la barbilla y el labio inferior daban la impresión de gran realismo, incluso a muy corta distancia. La barba se había hecho especialmente en Nueva York por un experto que dudosamente afirmó parentesco lejano con el famoso cantante wagneriano del siglo XIX Ludwig Leichner, el inventor del maquillaje teatral.
El hombre sonrió a la cara desconocida que ahora le miraba desde el espejo y completó la nueva imagen con unas gafas de montura de acero con cristales transparentes. Aparte del parentesco lejano con Leichner, la persona irreconocible que le estaba mirando desde el espejo era un artista experto en maquillaje y disfraz por derecho propio. Era parte de su repertorio Intrade, probablemente la parte menos letal. Él había estudiado con los mejores hombres y mujeres de Hollywood, además de ser casi una enciclopedia en el conocimiento personal que había seleccionado de todas las obras famosas, como la de Lacy SART de la actuación, la Guía de Anonymous Practical por "Haresfoot y Rouge ' y los otros libros de Leman Rede, С. Н. Fox, y el gran S. A. J. Fitzgerald.
Se puso la chaqueta que coincidia con los pantalones y se llenó los bolsillos con un surtido de artículos como billetera, pasaporte, documentos de viaje, un pañuelo, monedas y notas, y echó una última mirada a sí mismo en el espejo. A continuación, con mucho cuidado, se colocó un reloj digital de oro en su muñeca izquierda. Como punto final, de un bolsillo sacó una tapa que cuando se deslizó en su lugar sobre la maleta cambió la piel exterior pasando del color marrón a un negro brillante. Por último la cerró e hizo girar las cerraduras de seguridad numeradas.
Echando un vistazo final alrededor el hombre revisó sus bolsillos y salió del cubículo, totalmente irreconocible a la persona que había entrado. Caminó hacia la salida y luego hacia afuera a través de la explanada hacia el mostrador de facturación.
En el interior del lavabo el hombre que había estado limpiando el suelo de baldosas apoyó la escobilla de goma contra la pared y se fué. También se dirigió a través de la concurrencia pasando cerca del mostrador de facturación y llendo hacia una puerta marcada como privada, que abrió con una clave personal. Dentro de la pequeña habitación había una mesa, una silla y un teléfono.
Al mismo tiempo que el hombre con una cara nueva se disponía a subir a bordo del vuelo de Air Lingus IE 154 de Dublín a Londres, Heathrow, el empleado de la limpieza de aspecto insignificante hablaba rápidamente por teléfono. La hora era poco antes de las 8:45 a.m.


25 anos de The Living Daylights.

Xa temos datas confirmadas para a exposición The Living Daylights - Silver anniversary. Será do 15 ó 30 de xuño de 2012 no 2º andar da:
  Biblioteca Pública de Santiago Anxel Casal

Avda. de Xoán XXIII s/n
15704 Santiago de Compostela

Tlf: 88199940


Nas próximas datas informaremos de tódalas novidades que vaian surgindo sobre o evento: cartel oficial, adianto do que vai ser exposto, etc.


viernes, 20 de abril de 2012

No será la nicotina lo que le mate señor Bond.

-A este lo llamo nuestro Benjamín, puede ser de suma utilidad para personas que fuman demasiado como usted. Alcance unos 20 metros.
-Muy certero.


 -Este cigarrillo puede salvarle la vida.
-Eso me suena a anuncio. 

Conversación entre "Tigre"Tanaka y 007 en la película You Only Live Twice.



miércoles, 18 de abril de 2012

Dachimawa Lee (2008).



 Repeinado y entrado en carnes, así es el James Bond coreano en la película de Ryoo Seung-wan. Su nombre es...Lee, Dachimawa Lee.


Por favor, que lo manden a Corea del Norte que allí les hace mucha falta algo de humor.

Ian Fleming in English.

The English novels by Ian Fleming: Casino Royale, Live and Let Die, Dr No, From Russia With Love (UK and USA edition), You only Live Twice, Quantum of Solace, The Living Daylights and The Blofeld Trilogy.



The novels published by Sebastian Faulks and Jeffery Deaver: Devil May Care and Carte Blanche.

sábado, 14 de abril de 2012

Mi nombre es Bond, James Bond.

Desde que se escuchó esta frase en los cines de todo el mundo (hasta la década de los 80 no se habían exibido las películas tras el Telón de Acero) han sido publicados infinidad de libros sobre el personaje: sus películas, sus novelas, los actores que lo han interpretado, rodajes, inventos,...


 ...y aquí una muestra de ellos. Seguramente es el fenómeno cinematografico mundial que más bibliografía tiene publicada.



Y seguramente nuestra colección ira aumentando.

La continuación del legado de Fleming en español.

Tras el repentino fallecimiento, por una crisis cardíaca, de Ian Fleming en 1964 varios autores han continuado su legado y han ido adaptando al personaje a cada época que les ha tocado vivir.


La inmediata continuación a la obra del autor: El Coronel Sun de Robert Markham (pseudónimo de Kingsley amis).
Las novelas de John Gardner: Misión de Honor, Nadie Vive Eternamente, Operación Rompehielos, Scorpius y Muerte en Hong Kong.
Las novelizaciones de los films: La Espía que me Amo y Moonraker de Christopher Wood; 007: Licencia para Matar y Goldeneye de John Gardner; El Munda nunca es Suficiente y Otro día para Morir de Raimond Benson.



Los libros mas recientes La Esencia del Mal y Carta Blanca de Sebastian Faulks y Jeffery Deaver respectivamente.


También próximamente mostraremos la continuación del legado de Ian Fleming en otros idiomas y formatos.

viernes, 13 de abril de 2012

Aprender inglés con Fleming.

Podemos aprender inglés con Ian Fleming e os seus catro libros cos seus audio-books correspondentes da editorial MacMillan.


Os resumes das novelas en inglés son:

-Casino Royale
-Dr. No (dous libros iguais con distintas portadas)
-Goldfinger 

jueves, 12 de abril de 2012

Las novelas de Ian Fleming en español.

Como habíamos anunciado, iremos mostrando lo que veremos en la exposición 0050 años de James Bond que se celebrará a finales de año en Santiago de Compostela.
Hoy le toca el turno a las novelas que Ian Fleming que escribió sobre el personaje.



Ediciones antiguas de las editoriales Aymà, Albon y Bruguera y a continuación la colección completa de las catorce novelas publicadas por RBA y la del primer libro que escribió Fleming en 1953 Casino Royale del Círculo de Lectores.


Esta muestra es provisional, no se descarta que la lista vaya aumentando.


Las novelas en inglés de Penguin y ya mostramos con la etiqueta Babel las dos que tenemos en polaco. 
Próximamente le toca a los libros de otros autores y en otros idiomas.

miércoles, 11 de abril de 2012

The Living Daylights.

Este verano, con motivo del 25 aniversario del estreno de 007: Alta Tensión (The Living Daylighs, John Glen-1987) estamos preparando una mini-exposición y una charla-coloquio sobre el film.


La exposición incluirá, entre otras cosas, libros, revistas, bandas sonoras (vinilos, cds,...) posters, películas en todos los formatos (betamax, vhs, dvd,...), juegos de ordenador (Zx Spectrum,...), fotos, postales, réplicas de objetos usados en el rodaje, etc. También incluiremos algo sobre el autor de las novelas de james Bond Ian Fleming, el cuál el 28 de mayo se cumplen 104 años de su nacimiento.


La fecha, todavía sin confirmar, en principio será a mediados del mes de junio y servirá como introducción a la que haremos a finales de año con motivo del 50 aniversario del estreno de la primera película de la franquicia. Iremos informando a medida que confirmemos acontecimientos.

Me entrenaron los mejores, el Servicio Británico. John Patrick Mason (Sean Connery) en La Roca (Michael Bay-1996).

lunes, 9 de abril de 2012

What If...? John Gardner.

¿ Y si John Gardner hubiera escrito las novelas de James Bond en los 70?
¿Y si Mick Jagger se hubiera dedicado al cine en vez de a la música?


La verdad es que el resto del reparto es muy setentero y bastante acertado para la época. Aunque se quede solo en anecdota, no estaría mal el ver las novelas de John Gardner pasadas a la pantalla grande. El soñar de como sería la película una película así no cuesta nada.